Sí, a pesar de las desventuras, y los inconvenientes; he aprendido a elegir mis pensamientos.
En lugar de sentarme, y pensar en lo desgraciada que es mi vida, pienso en qué puedo hacer al respecto de mi desdicha.
A pesar de que las tentaciones son a veces provechosas y convenientes, para agradarle a Dios, tengo que, elegir lo correcto y las bienaventuranzas harán de venir.
En Dios, Yo confío.
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