Ya no sé quien soy Yo.
La ansiedad es demasiada.
Gobierna mi cuerpo.
Está afectándome.
Es como un fuego que desde adentro me quema.
Todo lo que fui, es ahora sólo un recuerdo.
Veo en el espejo, a cualquiera menos a mí.
Dios! si esto es una prueba de Fé o algo por el estilo, ya basta! No puedo hacerlo.
Es curioso, y es de creyentes, que mientras más alejado estás del "rebaño" te sientes más expuesto, más vulnerable, menos protegido.
La ansiedad es un arma de doble filo, por un lado te puede ayudar siendo un motor motivacional, pero por otro lado te agota hasta hacerte sentir sin energías por el gasto del mismo.
La experiencia es difícil de sobrellevar, pero no imposible.
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