lunes, 20 de febrero de 2017

Una mañana, te recordé.

Una mañana te recordé.
Entre cachete y cachete, encontré tus labios.
Una mañana te recordé.
Sin quererlo, te vi clarísimo.
Caminaste sola, te dirigias al horizonte, salías de mi corazón.
Descansaste la tarde en mi pecho y te complaciste a ti misma en mi entrepierna.
Estabas por saltar de mí, pero te detuviste, te cogiste fuerte de mi, no querías irte.
Me dijiste que extrañas sentir el placer provocado por mis labios.
Que extrañas el sentimiento acogedor cuando te abrazaba.
Te volviste adicta, añoraste sentirte deseada.
Pero entre lágrimas, te resbalaste de mi.
Y te dejé ir.
Hasta que una mañana, te recordé.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario