Sonriente y con una mirada de paz me dijo: "Buenos días mi amor"
Me dió un beso que depertó mi mente pero durmió mi cuerpo.
Se levantó de la cama y fue al baño, llevaba puesto una camisa mía.
Sonó el retrete y regresó a mi lado, me abrazó y me llenó de besos el rostro.
Estaba feliz.
Ella me hacía feliz.
Hicimos el amor a la luz del día.
Preparamos el desayuno juntos.
Su risa era un deleite para mis oídos y verla sonreír un placer.
Todo era bonito.
Hasta que se esfumó mi desayuno.
La mesa.
Mi perro.
El comedor.
Y finalmente, entre risas, ella.
...
Amaneció.
Volteé para verla, pero no estaba.
Había despertado.
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