Asi que me paré,
en medio de la oscuridad me paré
levanté la mirada,
y de pronto sentí una presencia,
me observaba.
Entonces voy y enciendo el interruptor,
había nadie más que Yo y Yo.
Me miro al espejo
y veo una mirada de paz, regocijo y que me invita a abrazarlo.
Asi que tranquilo, decido apagar la luz,
y como si sólo estuviera en la oscuridad,
vuelvo a sentir esa presencia,
me perturba.
Pero esta vez no enciendo la luz,
me quedo estoico,
en la oscuridad.
Pretendo permanecer fuerte,
pero por dentro estoy temblando,
temo,
temo por mí y lo que me pueda pasar,
es incierto.
Esta vez tome valor,
me paré,
y me miré al espejo.
Estaba todo oscuro.
Pero esa mirada no se borra de mi memoria.
Esos ojos...
Dios,
esos ojos.
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