domingo, 23 de agosto de 2015

Perra.

Después de pasar un agradable momento conmigo mismo, me echo a descansar en mi cama, donde dejo mi cuerpo por un momento y me sumerjo al mar de los sueños.
En el, me hallo despierto en un sueño donde estoy caminando por una avenida concurrida, y de pronto reconozco un rostro.
No es de mi agrado.
"No eres importante, No eres importante, No eres importante" 
Es lo que escucho decir.
Despierta mi ira; Mi orgullo lleno de bravura sale en mi defensa armado de valor, coraje, una espada y un escudo.
Listo para atacarla, es cuando me seduce con sus labios, me seduce con su mirada; Como si supiera lo que estaba haciendo.
Mi orgullo se vió tentado, como cogido de los huevos, caí rendido.
Sí.
Le hice el amor.
Pero se lo hice con bravura, con intensidad, salvajemente, como si de un Tigre copulando se tratase; con un semblante que denotaba fastidio, como si me estuviera vengando.
Mientras la abofeteaba, la tenía cogida de su cabellera, se calentaba mi pecho, me llené de Ira.
Ella me pedía más, quería más, ¡Por Dios! Sí que lo estaba disfrutando.
Tremendas cachetadas que recibió.
Hasta que no la ví sangrar, no paré.
Como un vampiro, sediento de sangre, empecé a chuparle el vino de su blanco cuerpo que se deslizaba por su cadáver.
Mientras que respiraba en su oido, y suavecito le grababa en su mente: "Recuerda quien soy Yo, perra."

Ojalá y se acuerde, no querrá el Karma que le vuelva a hacer lo mismo.

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